Mándame la cafetera en taxi

Trabajar de noche es duro, y en la Rambla se ve de todo. El paseo más visitado e importante de Barcelona de noche se transforma. Da paso a los alocados vicios nocturnos de muchos y la maldad de otros cuantos. Están los que se aprovechan de los turistas borrachos y de visitantes inexpertos en ciudades grandes para robarles. Digo yo: si el susodicho turista no sale solo después de la medianoche en su tierra, digamos por ejemplo Londres o Roma, qué le hace pensar que aquí en las calles angostas del Born o Raval estará más seguro a las tres o cuatro de la madrugada. Muchos pierden el sentido común cuando llegan a Barcelona y les sale caro. Piensan que aquí estamos de fiesta continua, todo es permisible, todo es posible en cuanto a desenfreno y hasta cierto punto estan en lo cierto. También estan los visitantes que se dejan captar voluntariamente para trasacciones ilegales de compra-venta de droga o bien compra-venta de sexo barato. Una especie de mercadillo nocturno acurrucado en puntos estratégicos de edificio con huecos donde pueden realizar transacciones rápidas en plena vía pública. Transacciones de 20 euros, 30 euros, y los días que no hay movimiento las he escuchado hasta por 10 y menos!
Yo he visto a un cliente dejar a su mujer en la habitación durmiendo y el tratando de tener sexo barato en la puerta del hostal…para luego meterse en la cama con su mujer! Horroroso desde mi punto de vista. Más bien: ¡Asqueroso!
Pero estar pendiente de este tipo rutina nocturna aburre.

La labor del Recepcionista nocturno tiene otras situaciones que amenizan su larga noche. En especial las situaciones de pánico, cuando se nos rompe la rutina y debemos solventar una situación inesperada. En mi caso tras llevar varios años en la Empresa, ayudo a formar a los nuevos Recepcionistas para el turno de la noche. En el último año creo han sido tres o cuatro. Y eso que estamos en plena crisis. Yo esperaba que se esmeraran más en cuidar el puesto de trabajo para poder continuar en un bien tan escaso en estos días que corren con un veinte por ciento de desempleo!
Hace aproximadamente tres meses, a eso de las 4 de la mañana recibo una llamada de mi colega en el otro Hotel de la Empresa. Ya llevaba unos meses, pero era propenso a ataques de pánico. Esa noche no le funciona la cafetera y un cliente le había pedido desayunar temprano. Parte de nuestra tarea es montar el comedor y dejar el café hecho. Me pregunta si estoy sola, y si no tengo a nadie para enviarle una cafetera. Obviamente, él sabía que a partir de las veintidós horas yo ya estaba sola a cargo del Hostal dos calles más abajo al igual que él. Pero en momentos de pánico él siempre pedía refuerzos y esperaban que aparecieran de la nada, así porque sí. Me pregunta cuantas cafeteras tengo y le digo que dos. ¡Mándame una cafetera en taxi! . El tenía el estilo de dar órdenes. Asi que le replico ¿Cómo has dicho? Que yo llame a un taxi para enviarte una cafetera? Entonces me consulta que quiere llamar al dueño del Hotel para pedirle permiso para enviar a un taxi a buscar la cafetera y llevarsela de pasajera!. Despertar al jefe para que autorice a un taxi para llevar una cafetera? Pues no me parecía lo correcto. Dado que parte de mi jornada laboral también transcurre algunos días en ese Hotel, conozco muy bien la cocina. Le indico dónde podría haber una cafetera de repuesto. Pero ningunas de las que habían estaban en condiciones. Mi compañero a su vez me informa que en una bolsa de plástico hay una cafetera con una nota que dice: es para reparar. Estilo indiscutible del colega que hace las reparaciones de artefactos eléctricos y su inclinacion a meter todo en bolsas de plástico. Le ordené a que habriera la bolsa de plástico y probara esa cafetera. El se resistía porque estaba déntro de la bolsa. Y su lógica decía si está dentro y decía que era para reparar por algo sería. Insistí hasta que lo convencí que tenia que hacer la prueba. Finalmente se decidió a sacar esa cafetera de la bolsa de reparaciones y funcionaba! Segundo paso era convencerle que hicera más de una cafetera. El decía cuando llegue el Supervisor a las siete de la mañana, le diría que le solucione el tema de la cafetera. Yo sabía que había problemas de huelga de trenes y posiblemente no llegaría al hora. Si has podido hacer una cafetera, por lo menos haz dos más para que haya suficiente para el desayuno.
Para mis adentros pensaba…este señor o nunca ha ido de acampada o tampoco ha visto una película de vaqueros haciendo café bajo las estrellas con el fuego en medio del bosque… Yo ya tenía mi plan B en mente pero era el último recurso. La cuestión era no despertar al jefe con el posible paseo de la cafetera en taxi. Y al menos lo logramos!

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Un Comentario en “Mándame la cafetera en taxi”

  1. riTa Dijo:

    Me encantan tus anécdotas.
    A ver si me pongo al día con ellas.


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